Mayores niveles de educación conducen a una mejor calidad de vida.
Tener una buena educación mejora en gran medida la probabilidad de encontrar empleo y de ganar suficiente dinero para alcanzar una buena calidad de vida. Las personas con un alto nivel educativo resultan menos afectadas por las tendencias del desempleo, por lo general debido a que sus logros educativos aumentan el atractivo de su perfil profesional en la fuerza laboral. Los ingresos de por vida también aumentan con cada nivel educativo obtenido.
Los sistemas escolares con mejores resultados logran brindar educación de alta calidad a todos los estudiantes. Por ejemplo, en Canadá, Estonia, Finlandia e Irlanda, los estudiantes tienden a obtener buenos resultados sin importar cuál sea su entorno social. Sin embargo, en Israel y Luxemburgo, la brecha entre los estudiantes del nivel socioeconómico más bajo y los estudiantes del nivel socioeconómico más alto alcanza más de 120 puntos, lo que sugiere que el entorno socioeconómico de los estudiantes tiende a influir en sus resultados. En promedio, en los países de la OCDE hay una creciente diferencia de 89 puntos en las calificaciones de PISA entre los estudiantes del nivel socioeconómico más alto y los del más bajo.
Una población bien educada y bien capacitada es esencial para el bienestar social y económico de un país. La educación desempeña un papel fundamental para proporcionar a las personas los conocimientos, las capacidades y las competencias necesarias para participar de manera efectiva en la sociedad y en la economía. Tener una buena educación mejora en gran medida la probabilidad de encontrar empleo y de ganar suficiente dinero. Los letones pueden esperar pasar 18.2 años en el sistema educativo entre los 5 y los 39 años de edad, cifra casi coincidente al promedio de la OCDE de 18 años.
Las personas de ingresos medios y bajos son las que más se benefician de asistir a la universidad.
Por ejemplo, el Programa Pathways to Education (Caminos hacia la Educación) ayuda a los jóvenes de comunidades desfavorecidas a completar la educación secundaria. Padres de familia, organismos comunitarios, voluntarios, juntas escolares locales y escuelas secundarias colaboran para ofrecer cuatro tipos principales de apoyo: tutoría académica, orientación vocacional y grupal, promoción y apoyo financiero.
En 2015, mediante una nueva regulación se bajaron las cuotas a un máximo de 6% del ingreso familiar para las familias de ingresos bajos; así, se redujeron las colegiaturas para las familias necesitadas, en tanto que las de ingresos más altos pagaban la cuota máxima. Esto se acompañó del derecho a 20 horas de servicio de jardín de niños gratuito para niños de 3 a 5 años de edad de familias desfavorecidas.
Disponen de mecanismos de apoyo -programas complementarios para aliviar las situaciones de pobreza y vulnerabilidad de los estudiantes y sus familias, por ejemplo-, puesto que estén insertas en un contexto comunitario y social más amplio en el que no son las únicas responsables por el éxito o el fracaso de sus estudiantes.
Más educación no siempre significa mejor calidad de vida.
Pero las tasas de graduación, si bien son importantes, no son indicadores precisos de la calidad de la educación recibida. El Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés) de la OCDE analiza hasta qué punto los estudiantes que se acercan al final de su educación obligatoria (normalmente en torno a los 15 años de edad) han adquirido algunos de los conocimientos y competencias que resultan esenciales para participar plenamente en las sociedades modernas, en particular en las áreas de lectura, matemáticas y ciencias.
Pero las tasas de graduación, si bien son importantes, no son indicadores precisos de la calidad de la educación recibida. El Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés) de la OCDE analiza hasta qué punto los estudiantes han adquirido algunos de los conocimientos y las competencias que resultan esenciales para participar de manera plena en las sociedades modernas. En 2018, PISA se concentró en examinar la capacidad de lectura, las habilidades en matemáticas y el nivel en ciencias, puesto que la investigación muestra que estas competencias son indicadores más confiables del bienestar económico y social que el número de años dedicados a ir a la escuela.
Pero las tasas de graduación, si bien son importantes, no son indicadores precisos de la calidad de la educación recibida. El Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés) de la OCDE analiza hasta qué punto los estudiantes han adquirido algunos de los conocimientos y las competencias que resultan esenciales para participar de manera plena en las sociedades modernas. En 2015, PISA se concentró en examinar la capacidad de lectura, las habilidades en matemáticas y el nivel en ciencias, puesto que la investigación muestra que estas competencias son indicadores más confiables del bienestar económico y social que el número de años dedicados a ir a la escuela.